Con mi espíritu te abrazo, pueblo nuestro, porque mis manos son diminutas a tu encuentro.

Parecieras sólo verde, pero de mil colores te vistes, salen de las personas: de sus sonrisas, de su saludo, de su voz; la armonía de convivir, el calor del corazón.

Eres, para mí, el paraíso, amor mío, amor nuestro. Te construimos, te celamos, arraigados a ti estamos, como el ciprés al suelo, amarrados…

¿Qué tienes, San Vicente, que si no estoy en ti te extraño? Has hecho de mi profundidad un rincón fresco y renaciente; enséñanos a respetarte, porque así soñamos verte por siempre.

Susana Benavides

Comparte esto en las redes sociales:
  • email
  • Print
  • Twitter
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • PDF
  • LinkedIn
  • Identi.ca
  • Bitacoras.com
  • del.icio.us
  • FriendFeed
  • Meneame
  • MySpace
  • Ping.fm
  • Digg
  • Posterous
  • StumbleUpon
  • Technorati